Saturday, October 04, 2008

 

"No preguntes, no lo cuentes"

¿Por cuánto tiempo?

Hace 15 años el entonces presidente Bill Clinton firmó una ley que se ha venido a conocer como "No Preguntes, No lo Cuentes" y que intentó normalizar la situación de los homosexuales en el Ejército norteamericano. La ley prohíbe que los soldados "muestren propensión o intento alguno de tomar parte en actos homosexuales". En la época las asociaciones homosexuales criticaron a Clinton por haber aprobado el texto de una ley que decía que las prácticas homosexuales en el Ejército "crearían un riesgo inaceptable contra las buenas prácticas de la moral, el buen orden y la disciplina". Aun así, desde entonces, la aceptación de los gays en el ámbito militar ha crecido en un 70%. Ahora, el Congreso prepara una modificación de esta ley a la que se tendrá que enfrentar quien sea elegido presidente en noviembre.
En 1981 el Presidente Ronald Reagan había firmado una directriz en la que aseguraba que "ser homosexual es incompatible con el servicio militar". Acusaba a los gays de propiciar todo tipo de males en el ejército, como la insubordinación, la falta de confianza en los compañeros de filas o los fallos de seguridad en información clasificada. Los homosexuales eran expulsados del Ejército sin derecho a las pensiones sociales normalmente reservadas a los veteranos. Clinton decidió enfrentarse a esta prohibición y tuvo que pagar un alto precio para normalizar la cuestión homosexual en el ámbito militar.
En un ardid político que levantó una polémica que todavía pervive en Washington, Clinton prohibió la exhibición de la homosexualidad en las tropas. Pero al vetar sólo su ostentación, veladamente legalizó su existencia. Con "No Preguntes, No lo Cuentes", los gays supieron que no se les podría expulsar del Ejército por el hecho de serlo, siempre y cuando mantuvieran su sexualidad para ellos mismos.
Aceptación insospechada
Tres lustros después, las encuestas demuestran que la aceptación de homosexuales entre las tropas se ha disparado hasta cotas insospechadas hace veinte años. Se calcula que en este momento hay un millón de veteranos y 65,000 soldados en activo que son homosexuales.
Según un sondeo del diario The Washington Post y la cadena de televisión ABC News, un 75% de los estadounidenses opina que los homosexuales deberían servir en las Fuerzas Armadas abiertamente. En 1993, cuando se puso en marcha la ley, sólo un 44% de los ciudadanos se pronunció favorablemente. El cambio de actitud ha afectado incluso al que históricamente ha sido el grupo más reticente a este cambio: el de los veteranos. Los soldados retirados aceptan ahora en un 71% que los homosexuales se integren en las tropas "de forma discreta". El 50% admite incluso que hablen abiertamente de sus preferencias sexuales.
En enero de 2007, el ex Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general John Shalikashvili, dijo que "los gays y las lesbianas deberían servir abiertamente en el Ejército de EE UU, ya que no afectarían para nada la eficacia de las Fuerzas Armadas". Shalikashvili, que prestó servicio como oficial de más rango del Ejército entre 1993 y 1997, adujo una poderosa razón para permitir la entrada de más personal a las tropas: "Nuestro Ejército se ha visto diezmado por nuestras misiones en Oriente Próximo y debemos aceptar el servicio de cualquier americano que esté dispuesto y capacitado para el puesto".
Los candidatos opinan diferente
El candidato republicano y veterano de la guerra de Vietnam John McCain ha expresado en repetidas ocasiones que mantendrá "No Preguntes, No lo Cuentes" si llega a la Casa Blanca. En cambio, su contrincante, Barack Obama, ha admitido que "hay un creciente reconocimiento en las Fuerzas Armadas de que se trata de una medida contraproducente". "Nos gastamos mucho dinero en echar del Ejército a gays y lesbianas altamente cualificados. Muchos de ellos tienen credenciales como un excelente manejo del árabe, algo que necesitamos desesperadamente", según dijo en una entrevista con la revista The Advocate el pasado mes de abril. El Ejército ha expulsado a unos 12,000 soldados desde que la medida entró en vigor.
Este verano, la mayoría demócrata en el Congreso está elaborando una ley que levantaría el veto a mostrar un comportamiento homosexual en las tropas. El pasado 23 de julio comenzaron las primeras vistas orales para elaborar un texto adecuado a la realidad contemporánea del Ejército. Sin embargo, de momento la medida se enfrenta al veto del presidente George W. Bush. Sólo si Obama llega al Despacho Oval, los gays podrían salir definitivamente de los armarios del Pentágono. Fuente: El País

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