Friday, March 02, 2007

 
Hay que salir, mostrarse y hacerse oír


Shears (Arizona, 1977) de Scissor Sisters —los dueños del hit extranjero del momento, I don't feel like dancin', extraido del álbum Ta-Dah— entrevistó a Elton John (Londres, 1947). La excusa: el rey británico de la balada editó un disco donde reflexiona sobre su vida y obra, The Captain & The Kid. En esta charla entre una estrella gay que eclosionó en los 70 y otra de esta década, una recorrida por los pros y contras de estar en el pop y ser gay.

Jake Shears: ¿Qué pensás de que lo gay sea un tema para el pop?

Elton John: Bueno, no debería serlo. En primer lugar, nada de lo relacionado con la sexualidad debería ser un tema, pero la música es la única forma artística en la que la gente se siente cómoda diciendo cómo es, sobre todo en Gran Bretaña; no tanto en los Estados Unidos, donde Antony & The Johnsons, ustedes (los Scissor Sisters) y Rufus (Wainwright), ya son tres que salen y dicen: "Somos gays y no tenemos ningún problema en decirlo. Nadie debería tenerlo".

JS:¿Cómo eran las cosas cuando vos empezaste? ¿Cuándo descubriste que tenías tendencias homosexuales?

EJ: Tal vez en la escuela, si bien cuando estaba en mi banda, Bluesology, y tocaba con Long John Baldry, ni siquiera me daba cuenta de que él era gay, y eso que es el tipo más gay del mundo. Era extravagante, llamativo, amanerado, gracioso. Yo era muy inmaduro en términos sexuales. No tuve sexo hasta los veintitrés años, y empecé con un hombre. Después de eso recuperé el tiempo perdido muy rápido. Ojalá hubiera podido tener sexo a los catorce, quince o dieciséis años, ya que el sexo a esa edad es emocionante.

JS: Yo me asumí cuando tenía quince años, y fui un adolescente muy activo en ese plano.

EJ: Te envidio. Yo crecí en los años 50 y principios de los 60, que todavía eran muy conservadores. No tuve ningún tipo de información sobre sexo ni nada parecido. Eso era lo habitual, sobre todo en Gran Bretaña. Salía con chicas cuando estaba en la escuela porque eso era lo que se esperaba. No tuve experiencias sexuales hasta mucho después.

JS: ¿Qué pensaste cuando Little Richard y Liberace dijeron que eran gays?

EJ: No pensaba en ellos como gays y no sabía nada sobre la homosexualidad. Sólo me parecían extravagantes y fabulosos. Los dos me encantaban, si bien de formas diferentes. Hay elementos de ambos en lo que yo hago. El piano es un instrumento tan desproporcionado... pero ellos hacían que pare ciera irrelevante, y eso se debía a que los dos tenían una presencia arrolladora. Cuando Little Richards tocaba parado era increíble, y Liberace tenía las velas, los anillos y la locuacidad. El piano es el instrumento menos gracioso del rock 'n' roll, pero ellos lo trascendieron, igual que Jerry Lee Lewis, si bien ellos dos eran evidentemente gays. Cuando lo miro en retrospectiva me doy cuenta de que yo era muy ingenuo.


JS: También lo eran los que los iban a ver. En el caso de artistas como Liberace y Little Richard, el hecho de que fueran gays sin duda influenciaba su estética y toda su personalidad, pero la sexualidad no era un tema en sí.

EJ: La sexualidad era algo muy evidente cuando recuerdo a Liberace. Parecía mucho más gay (que Little Richard). Yo tengo mucho de Liberace como artista gay, pero soy mucho más abiertamente gay.

JS: Creo que como banda tuvimos mucha suerte en ese sentido. La verdad es que a la gente no le importa.

EJ: Sobre todo si tenemos en cuenta que lo dijiste primero en Gran Bretaña. Creo que si uno es honesto, abierto y auténtico, como ustedes, Freddie Mercury y toda una serie de artistas, a la gente le encanta. En nuestra sociedad todos los artistas exitosos y los conductores de televisión son gays.

JS: De alguna manera los gays terminan conformando un sentido del humor muy diferente al de la gente heterosexual. Todos pasamos por cosas similares, y es una forma de manejarlo.

EJ: Creo que el humor británico es muy cruel, y el humor gay también lo es. Los dos van de la mano; por eso en Inglaterra se combinan tan bien.

JS: Creo que en los dos últimos años la política mundial cambió el movimiento gay. Estamos al borde de una guerra mundial y pasan cosas horribles, choques religiosos...

EJ: Creo que la religión siempre trató de incitar al odio contra los homosexuales. La religión impulsa el odio y el rencor contra los gays. Sin embargo, conozco muchos cristianos que son gays y aman su religión.

JS: Toda mi familia materna es cristiana y no tengo ningún problema con nadie. Creo que ahora tenemos que dejar de preocuparnos por los movimientos a favor de los gays y empezar a luchar contra los movimientos fundamentalistas. El tema no es cómo se trata a la gente gay, sino cómo se tata a la gente en general. ¿Cómo te afectó lo de Vietnam cuando empezabas?

EJ: Recuerdo que la primera vez que fui a los Estados Unidos toqué en la Kent State University unas seis semanas después de que mataran a los estudiantes (en 1970). Fue algo muy extraño, muy raro. Mi carrera empezó sobre el final, cuando Nixon estaba retirando las tropas. El primer tema de nuestro álbum se llama Postcards from Richard Nixon.
Por lo que parece, la gente ya no protesta más en la calle. Se dedica a los blogs de Internet. Las protestas parecen desarrollarse online, y eso no es bueno. Hay que salir, mostrarse y hacerse oír, y hay que hacerlo una y otra vez. La gente se volvió apática. No sé cuál es la solución. Sólo sé que todo lo que podemos hacer como músicos gays o heterosexuales es unirnos para impulsar la paz. Apoyamos la lucha contra la pobreza, y ése es el gran poder que tienen la música y el deporte. La música tiene un poder curativo. Tiene la capacidad de hacer que la gente dé lo mejor de sí durante unas horas.

JS: El verano pasado tocamos en Irlanda y fue una experiencia muy extraña: un hombre, una mujer y el hijo de ambos se nos acercaron. Querían que les diera un autógrafo. Mi novio, Chris, estaba ahí y en un momento (no recuerdo con exactitud de qué estábamos hablando) mencioné a mi novio y se indignaron. Dijeron: "No delante de nuestro hijo." Yo les contesté: "Están hablando con una persona gay, y ustedes vinieron a mi camarín y a mi recital. Si tienen algún problema, no deberían estar aquí". Miré al chico a los ojos y le dije: "La homosexualidad no es un crimen".

EJ: Sos muy valiente. Lo más probable es que yo no me hubiera animado a hacer algo así. Cuando la gente se me acerca yo soy algo así como la Reina Madre. No sé qué tengo, pero la gente me trata con gran reverencia. Lo mismo pasó cuando Dave (Furnish) y yo hicimos la unión civil. Yo esperaba que estallara una bomba, pero no fue así. Como pareja, Dave y yo parecemos ser el rostro aceptable de la homosexualidad, y eso es genial. Tengo que usar ese poder para hacer lo que pueda, o deba, para tratar de mejorar la situación en Rusia y Polonia. No es un tema gay, sino un tema de derechos humanos. Voy a luchar por ellos, ya sea en silencio o con estridencia. No puedo quedarme sin hacer nada. Después de todo, tengo casi sesenta años. No puedo ignorar las cosas, y no lo voy a hacer nunca más.

Fuente-Clarin
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