Sunday, June 10, 2007

 
¿A quién pertenece Fassbinder?

Fue una vida de cine, como en éxtasis, que terminó con tan sólo 37 años. Pero Rainer Werner Fassbinder, alabado como 'niño prodigio' o criticado como 'enfant terrible', sigue sin descansar en paz.
Puntualmente para el 25 aniversario de su muerte, que se cumple este 10 de junio, estalló una acalorada 'discusión familiar' sobre cómo administrar el legado de quien es considerados uno de los cineastas más significativos e influyentes de la historia alemana de postguerra.
Bajo el lema '¿A quién pertenece Fassbinder?',Ingrid Caven y la Fassbinder Foundation con Juliane Lorenz a la cabeza, se enfrentan con tanta intensidad en público que parece que están rodando un nuevo filme sobre amor no correspondido, odio y codicia. Algo así como una continuación de su película para televisión 'Sólo quiero que me quieran' de 1976.
La pelea -para Lorenz no existe ninguna, dado que los derechos legales "siempre fueron inequívocos"- tiene algo de surrealista, si uno recuerda las intrigas y los celos que se respiraban en la 'familia cinematográfica' cuando Fassbinder aún vivía.

Carácter difícil
El director generaba auténticas relaciones de dependencia, en las que la profesión y la vida privada eran difíciles de separar, según recuerdan sus amigos. "Estaba acostumbrado a someter fácilmente a todos y reaccionaba con agresión y ataques de ira imprevisibles", recuerda Kurt Raab en el libro 'El deseo de Rainer Werner Fassbinder' publicado en 1982 y escrito junto con Karsten Peters.
El libro habla, por ejemplo, de aquella época en la que el director homosexual desarrolló más que sólo interés profesional por el actor Günther Kaufmann, lo que fue percibido por todo el equipo. El terror psicológico formaba parte de su forma de relacionarse. Pero cuando Fassbinder jugaba con su equipo y perdía podía ponerse furioso como un niño.
Fassbinder era un genio artístico y un ser desesperado en lo personal. "Lo maravilloso era que con su miedo infundía valor en los demás", dijo su compañero Hark Bohm en una ocasión.

Prolífico director
Tras una 'vida maratoniana' con más de 40 largometrajes de ficción en sólo 13 años, con grandes producciones como 'Berlin Alexanderplatz', de 15 horas, con Günter Lamprecht y basada en la obra de Alfred Döblin, ahora restaurada, más guiones, series de televisión y obras de teatro, murió hace 25 años el 10 de junio de 1982 a los 37 años.
"Hacer muchas películas para que mi vida se convierta en una película" era uno de los lemas del director, nacido en Bad Wörishofen, que en sólo pocos años trabajando sin parar pasó a la historia del cine y, como Caven destaca, se convirtió quizá en el director alemán más importante a nivel internacional.
Además rodó películas sensibles y escalofriantes sobre las ansias de vivir, la pobreza de sentimientos, el fracaso y la soledad como 'Fabricante de gatitos', 'El amor es más frío que la muerte', 'El mercader de las cuatro estaciones', 'Las amargas lágrimas de Petra Kant', 'Todos nos llamamos Alí' o 'El matrimonio de Maria Braun' y 'Lili Marleen', estas dos últimas con Hanna Schygulla.
Con Schygulla, Fassbinder tenía firmes esperanzas de ganar un Oso de Oro en la Berlinale con su versión cinematográfica de 'Effi Briest', del escritor Theodor Fontane, en 1974. Que eso no ocurriera golpeó mucho al director, sobre todo porque sostenía que había logrado una de las versiones cinematográficas más ambiciosas de la historia.
La reparación llegó pocos meses antes de su muerte, cuando 'La ansiedad de Veronika Voss', sobre una actriz dependiente de las drogas, recibió en 1982 el ansiado premio mayor del certamen berlinés.

Explotación de los sentimientos
El director elaboró sus obsesiones homosexuales en su última película como director, rodada en el estudio de Berlin-Spandau, la adaptación de 'Querelle', de Jean-Genet. Para él mismo fue, según declaró, su película más importante.
Pero cada director de todas maneras siempre hace la misma película, afirmaba Fassbinder a los 35 años. "En mi caso se trata de la explotación de los sentimientos, no importa quién sea el explotador. Eso no acaba nunca".
Y en lo que a los gays se refiere: "Están enfadados conmigo porque siempre creen que son algo especial. No quieren ser normales. Eso es idiota". El único sueño de Fassbinder a los 35 años era "rodar con James Dean, la Monroe o Marlene Dietrich, tal como eran hace 30 años".

Fuente: El Mundo

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