Sunday, December 16, 2007

 
Jodie Foster, sexo y poder

En el obsesivo y enfermizo mundo de la información sobre la vida privada de las celebridades, las preferencias sexuales de las estrellas de Hollywood figuran entre las más jugosas de la lista. De ahí el asfixiante revuelo provocado en blogs y en medios británicos por una frase tan inocente como la que pronunció Jodie Foster (candidata desde ayer al Globo de Oro por La extraña que hay en ti) hace 10 días al recoger el premio Sherry Lansing Leadership que la revista Hollywood Reporter le entregó durante una gala dedicada a las 100 ejecutivas más poderosas de la industria del cine y la televisión.
"Quiero darle las gracias a mi bella Cydney por aguantar conmigo para lo bueno y para lo malo". En Hollywood y alrededores es vox pópuli que Jodie Foster vive con la productora Cydney Bernard desde hace 15 años, así que, en el contexto de un encuentro dedicado a las mujeres, ¿qué menos que agradecerle su amor a su pareja? También es cierto que la oscarizada actriz de 44 años, con títulos en su carrera como El silencio de los corderos o Taxi Driver, jamás había pronunciado en un foro público ese nombre, puesto que siempre ha defendido su privacidad con ferocidad leonina. Nadie puede culparla, con la cantidad de bestias carroñeras que inundan la prensa y con su pasado de víctima de acosadores y asesinos.
En Hollywood no es fácil ser abiertamente homosexual, porque tampoco lo es en el mundo real, y la prueba es que el agradecimiento a la propia pareja tras recibir el premio fue convertido, por obra y gracia de un solo periodista -y de la peligrosa bola distorsionadora de Internet- en la dudosa noticia: "Jodie Foster sale del armario".
Curiosamente, de toda la prensa que asistió a la gala sólo al reportero de Los Angeles Daily News, un tabloide conservador, le llamó la atención esa frase, que ni la agencia Associated Press ni el propio Hollywood Reporter recogieron en sus crónicas. Variety se ha limitado a un breve y medios serios estadounidenses como The New York Times o Los Angeles Times ni lo han mencionado, ya que existe una regla no escrita por la que las estrellas que han luchado por su privacidad con dignidad como Foster, y sin maltratar a la prensa en el camino, no son pasto de especulaciones vacuas. Sólo los blogs y la prensa británica se han lanzado al canibalismo.
Lo que aquel día debería haber sido noticia es que la doblemente oscarizada actriz recibía un premio a su carrera en una gala que reunió a las 100 mujeres más poderosas de Hollywood, esas que manejan grandes presupuestos, aprueban proyectos y con las que se está transformando una industria en la que las mujeres siguen cobrando menos que los hombres y donde la mayoría de la producción sigue impregnada de estereotipos machistas (Sexo en la ciudad, Mujeres desesperadas, la película Knocked Up, por poner algunos ejemplos).
El tabloide californiano se limitó a subrayar la frase famosa y a sacar de contexto otra con la que Foster quiso explicar que pese a estar en un foro de mujeres "poderosas", ella no se sentía así. "No estoy segura de por qué recibo este premio. No me siento muy poderosa. Me siento frágil, insegura, aún luchando por entender. Después de 42 años en esta industria es imposible trabajar aquí y no estar como una regadera".
Las 600 invitadas a un foro que cuando comenzó a organizarse hace 16 años apenas tenía mujeres en su lista, subrayaron los progresos conseguidos por las de su género en las últimas dos décadas. "Antes apenas había mujeres en esta esfera profesional. La maquilladora, a veces la responsable de continuidad y como mucho la actriz que interpretaba a mi madre en la película", recordó al recoger el premio Foster, quien comenzó a trabajar haciendo publicidad a los tres años. Ahora hay mujeres como Anne Sweeney presidiendo Disney-ABC Television Group o Stacey Snider al frente de Dreamworks. Pero el avance no sigue una línea continua si no que se trata de un progreso conseguido "a trompicones y puñetazos", y por tanto aún queda mucho camino por recorrer, subrayó Elisabeth Guider, directora del Hollywood Reporter.
Entre esas mujeres que han conseguido escalar en la industria también las hay abiertamente homosexuales. El caso de Ellen DeGeneres fue el más sonado. Su lesbianismo mató la serie Ellen, cuyos índices de audiencia bajaron radicalmente, pero eso no impidió que DeGeneres, de reconocido talento para la comedia, regresara a la televisión y hoy presente uno de los programas diarios más vistos de la parrilla, el Show de Ellen DeGeneres.
Rosie O'Donell es otra de las estrellas abiertamente lesbiana. Se pasó casi una década en la televisión sin hacerlo público. Hoy es una de las militantes proderechos de los homosexuales más aguerridas de la esfera pública. Jodie Foster ha optado por estar en lo que en Estados Unidos se llama el armario de cristal, es decir, vivir sus preferencias sexuales sin hacerlas públicas oficialmente aunque todo el mundo en la industria las conozca. Fuente: El País
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