Wednesday, January 30, 2008

 
“Es o no es”

Creí por años que era un rincón prejuicioso muy arraigado en mí, parte de algo que se podría llamar “jotofobia”, ya que el común “homofobia”, tan usado, significa, literalmente, temor (o rechazo) por el igual, de omos: igual en griego, de donde tenemos homogéneo (hecho igual), homocigoto (del mismo óvulo), homónimo (del mismo nombre). El hecho es que, en ocasiones, viendo a un hombre desconocido, inmóvil, sin hablar, sin gesticular, en postura inexpresiva y sin cruzar miradas... mi “gaydar” sonaba el timbre: es homosexual.Pues resulta de que, según reporte en ScienceNOW del pasado 18 de enero, los humanos tenemos una asombrosa capacidad para hacer juicios correctos en un parpadeo.
Dice “An Eye for Sexual Orientation” de Matt Kaplan: “En sólo una fracción de segundo, la gente puede juzgar con acierto la orientación sexual de otras personas de un vistazo a sus caras, según reciente investigación. El hallazgo refuerza la teoría en auge de que nuestro inconsciente detecta y probablemente guía mucho más de la conducta humana de lo que reconocemos con la conciencia.”Como podemos ver: los psicólogos se han pasado los últimos cien años sin leer a Freud y están descubriendo el hilo negro y el agua tibia.
En 1994, Nalini Ambady y Robert Rosenthal pusieron a prueba estas capacidades de juicio instantáneas acerca de otras personas, recuerda Kaplan. Para someter a prueba esta hipótesis, mostraron por dos segundos un video de profesores dando clase y pidieron opinión acerca de las habilidades pedagógicas de cada uno. Al final del semestre, pidieron a los alumnos una evaluación escrita de esos maestros. Los resultados fueron asombrosamente similares. Eso nos lleva a concluir que no necesitamos un semestre para comprobar que debemos cambiar de maestro. Los psicólogos se preguntaron qué otros rasgos detectamos de un vistazo.Ambady y Nicholas Rule, de la Universidad Tufs en Medford, Massachusetts, pusieron a prueba la orientación sexual. Para eso, mostraron a hombres y mujeres 90 fotos de rostros. Los había tanto de homosexuales como de heterosexuales. Los tiempos de presentación estuvieron entre los 33 milisegundos, el lapso más breve, hasta 10 segundos, el más largo.
Los resultados tendieron a apoyar la hipótesis del juicio inconsciente. A partir de que el lapso de presentación fue de 100 milisegundos (una décima de segundo) en adelante, los participantes identificaron correctamente la orientación sexual de casi el 70 por ciento de los rostros. Por abajo de la décima de segundo, los aciertos disminuyeron. Pero, he aquí algo más notable, una exposición más larga no mejoró el porcentaje de aciertos. “Es lo más interesante” hace notar Ambady.
Lo sabemos al instante y, si no, tampoco ayuda ver por más tiempo.El equipo publica el reporte de su estudio en el último número del Journal of Experimental Social Psychology.
Otro psicólogo, Paul Eastwick, de la Northwestern University, Illinois, comenta cómo la atracción romántica, el llamado “amor a primera vista”, se produce de forma similar: “Si la gente hace juicios acertados acerca de aspectos sexualmente relevantes de un extraño así de rápido, te tienes que detener y preguntarte cómo nos medimos uno a otro, en cosa de milisegundos, el potencial romántico.”
David Kenny, de la Universidad de Connecticut, dice que estos hallazgos demuestran la notable habilidad del cerebro para hacer rápidas, pero acertadas, valoraciones. Hace notar que con ciertas imágenes los aciertos caen, de forma sistemática, por abajo del 50 por ciento. “Es posible que algunos rostros sean sencillamente difíciles de leer.” Por Luiz González de Alba en Milenio
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