Saturday, March 08, 2008

 
Mujer y lesbiana, la doble discriminación ante el VIH/SIDA

Pasaron muchísimos años, varias décadas, desde la instauración del 8 de marzo, como día internacional de la mujer. Mucho hablamos, y se habla sobre si es necesario tener un día para festejar. Las opiniones son disímiles y unas buscan estar por encima de otras.
Pero lo cierto es que la lucha sigue siendo vigente. No somos las mismas mujeres, porque las que ya consiguieron sus derechos, las que lograron hacerse oír, dejaron paso a nuevas mujeres que hoy seguimos invisibilizadas. Hablar del día internacional de la mujer y no hablar de SIDA, es hablar sólo de temas de los cuales nos sentimos cómodos. Y sí, el SIDA es un tema bastante incómodo de abordar, porque casi siempre lo hacemos desde lo negativo, desde la muerte.
Las escasas campañas de difusión de la prevención de esta infección en la actualidad no ayudan a disminuir el número de personas afectadas por el VIH en el país. Y las cifras dan cuenta que las mujeres representamos el sector que más estamos contrayendo la enfermedad en los últimos tiempos.
Pero lo que es peor aún, hay un sector de la población femenina de la cual no tenemos cifras exactas debido a la invisibilidad de la que seguimos siendo objeto, más allá de todos los logros conseguidos. Concretamente ¿cuanto se sabe de lesbianismo y SIDA? ¿Cuánto de otras infecciones de transmisión sexual y la incidencia de contagio entre esta minoría sexual se conocen? ¿Cuántas portadas de los diarios y revistas de mayor circulación ocuparon en los últimos años?
Ninguna portada. Ningún triste título, que de cuenta de la cantidad de mujeres lesbianas que están infectadas por el virus. Todo es parte de una raíz más compleja, donde la discriminación hacia las mujeres de parte de una sociedad marcadamente machista va instaurando discursiva y arbitrariamente los temas de interés. La sociedad patriarcal no permite que nos expresemos y nos hagamos notorias, porque no permite la visibilización de las prácticas sexuales que se alejan de las normas impuestas. Y por lo tanto al negar esta realidad, estamos negando al mismo tiempo el derecho a la salud de una importante porción de la población.
Desde Vox, asociación civil que lucha por los derechos de las minorías sexuales manifestaron al respecto que «las enfermedades de transmisión sexual, que preferimos decirles infecciones de transmisión sexual entre mujeres son las mismas que pueden contraerse entre parejas heterosexuales, así como también las que se contagian en relaciones entre hombres». La incidencia de contagio «entre lesbianas es la misma en relación con las ITS, exceptuando el VIH, aunque no se puede determinar las cifras reales, ya que como segmento de la población nos enfrentamos cotidianamente a una discriminación en los consultorios ginecológicos donde existe una heteronormatividad», esto es que los cuestionarios ginecológicos y de atención médica están dirigidos solamente a mujeres heterosexuales.
Desde la salud se encara el tema del sexo desde una postura casi exclusivamente reproductiva y se da por sentado que lo que se busca es prevenir los embarazos no deseados «por ejemplo te van a preguntar ¿conque te cuidas? Esto a una mujer lesbiana le resulta totalmente ineficiente por que nuestro cuidado no parte del tema de la reproductividad. Parte del cuidado de la salud, de la prevención de las infecciones». Estas preguntas orientadas a las prácticas exclusivamente reproductivas del sexo implican también que «una mujer lesbiana no reconozca su homosexualidad», es decir somos invadidas por un sentimiento de exclusión producto de la marcada lesbofobia que atraviesa a la sociedad. Por esto también dicen «no hay posibilidad de estadísticas más allá de casos puntuales que puedan detectar las ONG, y que no siempre llega a conocimiento de las mismas porque existe una auto-discriminación, es por eso que decimos que nos manejamos con datos supuestos» concuerdan las chicas de LexVox.
La no aceptación de las diversidades sexuales por parte de la sociedad condiciona notoriamente a estas minorías en sus prácticas sexuales, que muchas veces son llevadas a cabo en el desconocimiento del alto índice de riesgo de contraer infecciones. No es un dato menor la ausencia de políticas gubernamentales de promoción de la salud para este sector, por parte del estado. En los hospitales públicos aseguran desde VOX «no vas a encontrar un Kit lésbico que es económico y que sin embargo no se reparte: que es el guante, con el preservativo con las instrucciones para hacer la barrera de látex».
Por otro lado, al no poder asumirse como lesbianas en las consultas ginecológicas por parte de la mayoría de las mujeres que lo son; tampoco pueden indagar sobre las maneras de prevenir las ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) o el VIH. Esta imposibilidad de demandar información, cuestionar estereotipos establecidos, incurre en el aumento de riesgos de contraer estas infecciones.
Está presente en el imaginario social una creencia que coloca a la mujer en general en un papel pasivo en el ejercicio de su propia sexualidad; Jackie Dutton reflexiona al respecto «en el contexto del control de nuestros cuerpos por parte de nosotras mismas, y en el contexto del SIDA, el lenguaje que usamos dicta que las mujeres no cogemos (to fuck) sino que nos cogen (get fucked)». Si se parte de esta creencia que supone una actitud paciente, la sociedad instaura un preconcepto de inactividad de la mujer en el contexto de una relación heterosexual, lo cual se acrecienta de manera notoria cuando se piensa en las relaciones sexuales entre mujeres. El imaginario dice que la mujer sólo puede ser penetrada por el hombre y «que el sexo lésbico sólo es preliminar a la espera de un hombre».
Este preconcepto es el que reduce o impide directamente las políticas de intervención en los organismos públicos a la hora de definir campañas en prevención de las ITS y el VIH; que están dirigidas casi exclusivamente a los públicos heterosexuales en primera medida, y en segunda instancia al público gay.
Desde VOX manifiestan que «no en todos los entes de salud, reconocen al VIH como una posibilidad de contagio entre mujeres». Pero son reflexivos y afirman «nosotros sí sabemos que existe la posibilidad».
La práctica del sexo oral sin barreras de protección son conductas que permiten la transmisión de infecciones, y en el caso de mujeres este hábito practicado durante la menstruación incrementa las posibilidades, «son conductas de riesgo el sexo oral en la menstruación, o la penetración con las manos y los dedos lastimados, como otras tantas prácticas que están in-visibilizadas por la propia hipocresía social», aseguran en LesVox.
El acceso a la información en prevención o promoción de la salud es muy importante; porque no se puede prevenir sobre el desconocimiento. Y la información que de cuenta de las posibilidades de contagio durante el sexo oral practicado entre gay, lesbianas, transexuales, y heterosexuales sigue siendo mínima, y hasta nula. Como dice Dutton: «Es una hiper-simplificación decir que un virus no puede elegir; él no puede, pero la gente sí. Y las elecciones que hacemos se basan en gran medida en la información a la que tenemos acceso».
En relación a las ITS como el herpes y el HPV que son fáciles de contraer, las chicas de Lesbox dicen «porque se va invertir una suma de dinero en prevención primaria si el herpes sale y se va, el problema es que mal tratado puede desencadenar en un cáncer de útero, el HPV de igual manera». Y al respecto denuncian que «se está invisbilizando la salud, el derecho a la salud de la mujer, porque a la que le molesta la verruga es a la mujer». Al mismo tiempo ven necesario que los organismos públicos desarrollen campañas que prevengan estas infecciones y que estén dirigidas a las mujeres lesbianas.
En LESVOX son conscientes de la necesidad de un cambio que posibilite contar con datos, cifras exactas del riesgo de contraer el VIH en lesbianas, y al respecto declaran que «demanda un trabajo más de fondo porque hasta que el escenario del contexto social no sea propicio para que la mujer pueda asumir que es lesbiana, nunca vamos a llegar a actualizar el sistema de salud, por que para ser contenida en el sistema sanitario como mujer lesbiana, primero está el paso de poder aceptarlo». Al mismo tiempo que adhieren a una campaña nacional «Cambiemos las preguntas». Lanzada por la red Espartiles (Espacio de Articulación Lésbica), que está conformada por todas las asociaciones lésbicas del país. Por el momento es una campaña que está en la primera etapa de la misma que se está trabajando con las reparticiones municipales que «son los que nos han prestado oído para poder empezar a sensibilizar al personal de efectores de salud, dispensarios donde la atención primaria propicia que se pueda visibilizar la identidad de la mujer lesbiana» y agregan «no es a la mujer lesbiana a la que hay que convencer, persuadir que se asuma como tal, sino al profesional, que se plante como profesional en pro de la diversidad. Que debería ser parte de su función», y «una vez realizadas las nuevas preguntas se pondrán en vigencia en las consultas ginecológicas».
Es importante destacar que esta ONG viene trabajando en pro de un sexo más seguro, entregando en los boliches o lugares de encuentros de la comunidad a las mujeres un kit para la prevención de las infecciones. Desde hace meses que se está haciendo ininterrumpidamente ya que está financiada por el Fondo global de lucha contra el SIDA, en la primera etapa de la campaña tuvieron que interrumpirla porque veían que los guantes de latex eran tirados a la salida del boliche o llegaban rumores que eran usados para teñirse el pelo.
La interrupción de la campaña no significó para VOX quedarse con las manos cruzadas, dejando pasar el tiempo y acrecentando la ignorancia. Si no que buscaron una nueva estrategia para llegar a las lesbianas e instalar el tema de la prevención. «vimos que no tenía frutos que las chicas directamente los tiraban, pensamos hacer un taller con otros temas además de VIH/SIDA y hablamos sobre la importancia de la prevención y las chicas tuvieron, jugaron, en el sentido de verlo, de tocarlo, de hacerlo propio y creo que eso fue un primer paso importante para nosotras, y ahora con el proyecto se ve como más aceptación» La estrategia fue erotizar el material de prevención, para que no sea sentido como un objeto extraño, ajeno al cuerpo y al sexo, y al encuentro íntimo entre dos mujeres.
La falta de adherencia a la prevención dicen desde LesVox «no parte solamente de las no ganas, sino de la falta de autoestima, porque para cuidarse hay que quererse, y la falta de autoestima deriva de la lesbofobia internalizada, de la violentización de la sociedad, como te decía antes y eso hay que trabajarlo mucho para empezar a trabajar prevención». En relación a esto en la asociación se llevan a cabo talleres para charlar de esto y otros temas, mirar películas, contener, informar, todos los miércoles a partir de las 17 horas.
Como decía al principio de la nota la lucha por los derechos de muchas mujeres sigue vigente, las reivindicaciones de los derechos de muchas otras minorías es todavía una lucha de todos los días. Lo importante es asumirnos diferente, aceptarnos con otras conductas sexuales-afectivas, pero con la misma necesidad de placer, y amor, que todos y todas las mujeres.

Fuente: Ag Magazine
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