Wednesday, April 16, 2008

 
Buen día doctor, soy lesbiana

Las organizaciones de mujeres que tienen sexo con mujeres denuncian falta de capacitación de los ginecólogos que las atienden. Médicos y estudiantes admiten que no reciben información específica.

Laura pide turno con el ginecólogo. Llega temprano, espera en la recepción y, cuando la llaman por su apellido, ingresa al consultorio. Es su primera vez con ese médico. Luego de las presentaciones de rigor, el doctor pregunta:
–¿Vos con qué te cuidás? ¿Usás anticonceptivos? ¿Tu marido usa preservativo? No te pregunté: ¿sos casada?
Laura no es casada. Y aunque tuviera en este momento una pareja estable y muchas ganas no podría casarse. Algunas de sus amigas, que llevan años conviviendo en pareja, tampoco son casadas. Laura no toma pastillas anticonceptivas y su pareja no usa preservativos. El doctor da por sobreentendido que Laura es heterosexual y, por lo tanto, no se le ocurre que pueda necesitar otra forma de cuidarse.
Pero ella quería preguntarle a su ginecólogo cómo prevenirse de algunas infecciones de transmisión sexual. Quería consultarle cuál es el riesgo de transmisión del VIH entre mujeres y cómo debería hacer para evitarla. Sin embargo, su ginecólogo sigue hablando solo mientras ella calla, haciéndole preguntas que no puede responder, sin darle la menor posibilidad de corregirlo. Piensa en decirle:
–Espere, doctor. Soy lesbiana.
Pero no lo hace. Se siente incómoda. La última vez fue peor. El doctor con el que había pedido turno (el que figuraba primero en la cartilla de la obra social) se quedó sin palabras cuando ella le dijo que era lesbiana. Agachó la cabeza, le dijo: “Ah, claro”, y apuró la consulta, con una amabilidad forzada. Ella le preguntó por las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), y el doctor le contestó que no estaba bien informado sobre las posibilidades de prevención en el sexo entre mujeres y que no sabía qué decirle.
“Muchas mujeres tienen miedo a una reacción hostil cuando dicen que son lesbianas o bisexuales, o a que otras personas se enteren, por ejemplo en pueblos o ciudades pequeñas. Muchas veces no lo dicen y su ginecólogo no les pregunta, perdiendo la oportunidad de que la consulta sirva, por ejemplo, para prevenir una ETS, ya que no reciben la información correcta para la prevención”, explicó a Crítica de la Argentina María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans. (FALGTB)
Varias organizaciones lésbicas, nucleadas en la red Espartiles, reclaman que la heterosexualidad de las pacientes deje de darse por sobreentendida y piden que la capacitación de los profesionales de la medicina incluya información sobre la problemática específica de las mujeres lesbianas y bisexuales. Para ello, lanzaron una campaña titulada “Cambiemos las preguntas”.
Las organizaciones advierten acerca de la necesidad de que los/as profesionales de la salud estén capacitados/as para informar a sus pacientes lesbianas sobre la prevención del contagio del virus del papiloma humano (HPV). Dicho virus puede transmitirse de mujer a mujer en la relación sexual, pero el factor de riesgo principal es no realizarse exámenes ginecológicos, lo que impide la detección temprana.
Con respecto al VIH, no existen estadísticas e investigaciones acerca del contagio en prácticas sexuales entre mujeres y la falta de información hace que muchas piensen que no hay riesgo de contagio en una relación sexual con otra mujer.
Por otra parte, el mercado no ofrece productos para el sexo seguro que sirvan para ese tipo de relaciones. La organización lésbica La Fulana realizó talleres de capacitación en hospitales públicos y con cátedras de la Facultad de Medicina de la UBA. Los talleres estuvieron dirigidos a médicos y personal de salud de los hospitales Muñiz, Ramos Mejía y Fernández, así como a estudiantes de Medicina que realizan las prácticas en esos hospitales.

La campaña “Cambiemos las preguntas”
Las organizaciones lésbicas reunidas en la red Espartiles reclaman:
1. Una transformación del protocolo de atención. La pregunta: “¿Mantiene relaciones sexuales con varones y/o mujeres?”, puede predisponer a la paciente a sentirse cómoda para que sus demandas de salud sean atendidas.
2. Un trato no sexista ni lesbofóbico.
3. Relevamientos, estudios e investigaciones sobre la salud de lesbianas y mujeres bisexuales.
4. El acceso a los servicios de fertilización asistida sin discriminación alguna.
5. La modificación del protocolo de donación de sangre.
6. Capacitación de los profesionales de la salud acerca de las medidas de protección posibles para evitar el contagio de infecciones de transmisión sexual en las relaciones entre mujeres.
7. Una salud sexual sin discriminación que contemple las distintas sexualidades.

“Ni una hora cátedra”
Silvina Ciocale, médica ginecóloga y obstetra, explica: “En toda la carrera, no hay una hora cátedra dedicada a hablar de homosexualidad. Me recibí a los 24 años, hice la especialización y nunca me hablaron del tema. Di clases en el Hospital Santojanni, donde fui jefa de residentes, y recuerdo que el temario de las clases que me encargaban era tradicional.
En la consulta médica el enfoque es organicista y no se habla de sexualidad”. La falta de inclusión de contenidos sobre homosexualidad en las carreras de medicina deja a los graduados sin respuestas. La prevención de las ETS en las relaciones entre mujeres que practican la sexualidad digital y oral o usan juguetes sexuales.
Ciocale asegura que es necesario explicar a las pacientes cómo higienizar y lubricar los aparatos o qué tipo de protección usar en el sexo oral, así como controlar la serología de infecciones como el VIH, sífilis, HPV o hepatitis B. Para el HPV existe una vacuna que protege contra las variedades de bajo y de alto riesgo, incluidas las que se relacionan con el cáncer de cuello de útero, pero su aplicación es cara y no la cubre ninguna obra social. Fuente: IntraMed

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