Tuesday, July 08, 2008

 

España: impiden a transexual masculino en proceso de reasignación sexual entrar al Ejército


Desde niño, cuando jugaba con sus amigos a los soldaditos y a la guerra, el sueño de Aitor fue ser militar. Ya mayor, tras haber estudiado Administración, Educación Física y Enfermería y con 7 años de haber comenzado un proceso de reasignación sexual quiso cumplir el sueño de su vida: servir a España e ingresar al Ejército.Grande fue la decepción de Aitor cuando el tribunal médico militar que le examinó en febrero del año pasado le dijo que no podía ingresar en el Ejército. «¿Alguna operación?», le había preguntado rutinariamente la doctora que lo examinó. «Bueno, sí, hace dos años me hice una mastectomía [cirugía para extraer los senos], dentro de un proceso de reasignación de sexo. Y estoy en lista de espera para que me pongan un pene», le había respondido Aitor, que se vio forzado a añadir, como justificándose: «Es que soy transexual». Cuenta Aitor que a la facultativa se le cambio la cara. Que negó con la cabeza. Que le dijo: «Lo vas a tener difícil, Aitor». No le dejaron ni hacer las pruebas físicas. El «no apto» llegó después, en una comunicación oficial y por escrito. Los motivos fueron dos: la «falta total del pene» y la «pérdida, ausencia o atrofia de ambos testículos». La falta de pene y de testículos figuran en el epígrafe correspondiente al «apartado urogenital» (la letra J), junto a la «ausencia de un riñón» o a la «incontinencia urinaria», otros dos motivos para no ser admitido en el Ejército. Pero también hay un apartado de «ginecología» (la letra K) dedicado especialmente a las mujeres.«Yo no estoy enfermo», asegura Aitor, de 28 años, desde su casa de un pueblo de Jaén. «Puede que todavía no tenga los genitales masculinos, pero, que yo sepa, esto no es ni una incapacidad ni una minusvalía, como parece que se desprende de la resolución». «Yo no voy a servir a España ni con el pene ni con los testículos», argumenta Aitor. «Simplemente quiero ser soldado, no actor porno. El miembro no lo necesito para nada en este trabajo». Aitor sospecha que el problema quizá reside en que aún no ha finalizado su proceso de reasignación. Conoce, por ejemplo, a un chico del cuartel de Córdoba que ingresó en el Ejército como mujer y, una vez dentro, se hizo la operación. «El mando médico me dijo que dejan entrar a la gente o ya operada del todo o sin operar, pero que ir a medias es complicado». Pero qué culpa tiene Aitor de que las listas de espera para este tipo de tratamientos sean interminables. El comenzó el proceso de hormonación allá por 2001, harto de vivir encerrado en un cuerpo femenino, y luchó y luchó hasta conseguir que el nombre de Aitor apareciera en su DNI, en la partida de nacimiento (por orden de la Audiencia Provincial de Jaén), en su título de graduado escolar, en el de técnico especialista en Administración, en el de Educación Física y en el de auxiliar de Enfermería. «Estoy reconocido como hombre a todos los efectos», proclama Aitor. «Y, además, amo a mi país y estoy en excelente forma física. ¿Qué más quieren? Conozco homosexuales y lesbianas en el Ejército, transexuales en la Guardia Civil y militares que posan sin ropa en Interviú. Y a ellos nadie les ha dicho que no». Aitor no se dio por vencido y, a pesar de la «humillación» que sintió, recurrió el fallo. Primero, a la Comisión Permanente de Selección, que le volvió a vetar la entrada tras otra revisión médica, y después, a la Subsecretaría del Ministerio de Defensa. Hasta hoy no ha recibido respuesta. En los días de la celebración del Orgullo, en plena efervescencia de derechos para los gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, Aitor se siente desalentado: «No puedo entender que ocurran estas cosas con un Gobierno de orientación progresista y en un Estado donde se están aprobando leyes para acabar con la discriminación por orientación sexual». Y eso que hay precedentes que le dan la razón. En 2004, la Armada admitió a la primera militar transexual: María del Mar (antes José Antonio) Gordo Pantoja obtuvo la autorización de la marina para reincorporarse como cabo tras cambiar de sexo. Dos años después, la Guardia Civil reintegró a la primera transexual del Instituto Armado, Alba (antes José Carlos) Romero, después de que un tribunal militar la hubiera declarado «inútil» por no tener gónadas.

Fuente: AgMagazine
Comments:
q re mala onda ojala q se pueda integrar y cumplir su sueño.
 
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