Saturday, August 30, 2008

 
La soledad del frontman

El heavy metal es quizá la cultura juvenil y la música que más representa a los varones adolescentes hormonales, y quizás una de las escenas más reacias a la condición gay. Sería injusto decir que sus intérpretes y cultores son todos homofóbicos, pero se puede convenir que, sobre todo en sus inicios, los metaleros no eran especialmente gay friendly. Más bien todo lo contrario. Se trata de un género que hace culto del gusto por las mujeres voluptuosas, la velocidad, las motos, las guitarras eléctricas, las historias de terror, las referencias al ocultismo. Un universo de muchachos de barrio rebeldes en el que difícilmente podría entrar un joven gay.
Y eso a pesar de que uno de sus iconos, Rob Halford –el cantante de la banda mito y pionera Judas Priest, formada a principios de los ‘70 en Birmingham, Inglaterra, una de las creadoras del metal como estilo–, no sólo es gay sino que fue el responsable principal de armar el look clásico del género en sus primeros años... ¡gracias a los cueros y tachas conseguidos en una boutique fetichista gay! Sin embargo, Halford recién salió del closet después de 30 años en la escena. Para los gays que frecuentaban bares fetish, verlo debía ser una especie de chiste: con su gorra de cuero, sus tachas, sus tatuajes, en los últimos años su pelada y sus anteojos negros, siempre pareció un rey del leather. Pero, aunque era un secreto a voces, en la escena del metal no se hablaba del tema. O se huía con la tan mentada frase de “lo importante es la música”.
La historia de Halford es fascinante. Como muchos de los líderes de bandas inglesas que cambiaron la historia de la música, proviene de un barrio industrial y opresivo, de una familia y posición social que no le ofrecía muchas oportunidades. La música, inspirada en ese ruido de los aceros fabriles del norte de Inglaterra, fue para él una vía de expresar frustraciones y rabias a través de la creatividad. Judas Priest logró un sonido único apoyado en la voz chillona y furiosa de Halford y en la velocidad de las guitarras: vendieron unos 35 millones de discos, obtuvieron un himno con la canción “Breaking the Law”, la llegada de Halford al escenario montado en una Harley Davidson cada noche se convirtió en un clásico, y casi ningún grupo de heavy cuenta con el respeto generalizado que tienen los Priest.
Halford salió del closet en 1998, al mismo tiempo para un documental de cultura pop VH1 y para The Advocate. Ya no era parte de Priest: lideraba un grupo llamado Two, y en una entrevista con The Advocate contó que sus ex compañeros de banda siempre supieron que era gay y que jamás le dieron un solo gesto de homofobia (lo supieron desde el principio, además); que, de gira, ocultaba a sus parejas a la manera de Elton John; que se aburría mucho cuando el resto de los muchachos se iban de putas o de strippers, especialmente cuando, durante el show, él mismo, un hombre gay, había sido adorado por miles de jóvenes a quienes no quería seducir sexualmente por miedo a perderlos como fans (“a pesar de que tenía mis levantes, claro, me sentía muy aislado, porque es un mundo de héteros”). En la entrevista además lloró, dijo que seguía buscando amor, que muchas veces se había enamorado de hombres casados, y que The Advocate lo había ayudado en momentos de soledad. Sobre ese look leather, tuvo esto para decir: “Pensé que como hombre gay activo en la escena leather debía traer eso a escena. Porque, la verdad, no me gustaba la ropa que usaban los chicos del grupo. Decidí agregar esta extravagancia a una música que de por sí era tan potente, más grande que la vida. Así que compré de todo en un negocio leather de Londres llamado Mr. S. Por supuesto, pensé que era muy zarpado introducir elementos de S&M, pero a todo el mundo le gustó, estaban locos por las tachas y el cuero, así que me dije: ‘Sigamos adelante’”.
En este momento, Rob Halford está reunido con su pionera banda Judas Priest. Acaban de lanzar un disco llamado Nostradamus. El tiene 57 años, hace mucho que está en pareja, pero asegura que la relación ya no es sexual; de todos modos, le gustaría casarse con su compañero. El 8 de noviembre, Judas Priest toca en el Luna Park de Buenos Aires. Será una noche para mover las cabezas y terminarla con tanto estereotipo.

Fuente: Pagina 12
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