Saturday, January 10, 2009

 
Trece razones para sacar a Tintín del armario


Sus aventuras, que cumplen el sábado su 80º aniversario, han vendido más de 200 millones de copias en todo el mundo y han sido traducidas a 50 idiomas. El éxito de Tintín parece no tener fin. Y sus enigmas tampoco.
Pero, ¿qué debate puede haber cuando las pruebas son tan abrumadoramente coincidentes sobre su orientación sexual? ¿Un joven frío y andrógino con tupé rubio que viste unos curiosos pantalones y bufanda y se introduce en la mansión rural de su mejor amigo, un marinero de mediana edad? Un muchacho de cara dulce dedicado en cuerpo y alma a un lanudo terrier blanco que parece de juguete, cuyos otros amigos íntimos son una pareja inseparable de detectives con bombín y cuya única amiga de verdad es una diva de la ópera... ¿Y me dicen entonces que Tintín no es gay?
El argumento que planteo es categórico. Estos son los hechos, lo que conocemos, y deducimos, de la vida de Tintín:

Orígenes y educación

Un absoluto misterio. Tintín nunca habla de sus padres ni de su familia, como si tratara de borrar la propia existencia de un padre o una madre. Como confirmarán los psicólogos, esto es habitual entre los jóvenes, a algunos de los cuales les resultaría difícil creer que son realmente los hijos de sus padres. El síndrome del niño reemplazado por otro es una fantasía homosexual bien atestiguada.

Descripción de su 'padre'

Su creador belga, Hergé, realiza una única y enigmática referencia a los orígenes de Tintín: lo describió como recién salido de los 'boy scouts'.

Comienzos de su carrera

El 10 de enero de 1929, Tintín aparece por primera vez (el sábado, por tanto, cumple 80 años): reparte propaganda católica en el periódico parroquial 'Le vingtième siècle'. En su tira cómica, visita Rusia (Tintín en el país de los soviets) para describir los horrores del bolchevismo. La temprana relación con la religión y la jerarquía eclesiástica son, me temo, muy habitual entre los jóvenes gays.

Periodismo

Definiéndose como periodista, el único comentario registrado de Tintín a su editor (al salir hacia Moscú) es "Te mandaré postales, y vodka, y caviar". Una curiosa observación para un joven reportero en su primer destino.

Momentos posteriores

Al aparecer unas veces como reportero y otras como periodista de investigación, la desconcertante ausencia de pruebas de que Tintín envíe alguna copia a diario alguno (con una excepción) o de la sensación de presión de un cierre en toda su vida siempre ha dejado perplejos a sus fans. Es posible despreciarle como mero diletante, pero es más probable que se tratara de alguna clase de espía. Mientras se confirma alguna remota relación con, por ejemplo, el espionaje británico, la inteligencia secreta siempre ha atraído a los homosexuales. Yo mismo solicité una plaza, y se me concedió, en el MI6.

Circunstancias domésticas

Tintín no se muda a vivir con su amigo marinero, el capitán Haddock, hasta 1940 ('El cangrejo con pinzas doradas'). Como suele ocurrir con las parejas gays, se corre un tupido velo sobre la manera y el lugar en que la pareja se conoció, pero Tintín y su perrito Milú son invitados a compartir la casa de campo de Haddock, Marlinspike Hall.
No obstante, la relación es claramente recíproca pues, aunque cuando Haddock se encuentra con Tintín por primera vez (antes de la jubilación del capitán) él está entregado a la bebida y se encuentra emocionalmente inestable, con el paso de los años se tranquiliza, sienta la cabeza y finalmente queda ennoblecido por la compañía de su joven amigo cuando, en Tintín en el Tíbet, se ofrece a dejar su vida por él.

Otros amigos

Casi todos son hombres, como lo son a su vez los amigos de éstos. De hecho, sólo el profesor Calculus demuestra algún tipo de atracción (aunque sea frecuentemente embarazosa) hacia el sexo opuesto. A pesar de todo, nunca llega a contraer matrimonio.

Hernández y Fernández

Tintín se encuentra por primera vez con la pareja de los flamantes bigotes en un crucero de 1932 ('Los puros del Faraón') y aprende a distinguirlos por las diferencias de sus mostachos. La vida de Hernández y Fernández es algo así como una fiesta de disfraces: les encanta ponerse vestimentas exóticas y una vez son atacados en la calle por los atuendos de ópera china que llevan (como en El loto azul). En otras ocasiones, se les ve (a menudo con sus bombines característicos todavía puestos) con trajes de baño a rayas y una variedad de vestidos folclóricos, siempre absurdamente exagerados. No hay evidencias de que ninguno de los dos se fijara en las mujeres, y mucho menos de que tuvieran novia alguna.

Rastapopoulos

Ni siquiera el malvado archienemigo de Tintín, un empresario y narcotraficante de película que fuma puros (su alias es Marqués de Gorgonzola), con quien se encuentra por primera vez en un banquete en Chicago ('Tintín en América'), le da nunca a la rubia que lleva del brazo, la típica chica del gánster, lo que podría esperarse de él. Se queda soltero.

Milú

El único mamífero macho indiscutiblemente heterosexual de todo el universo de Tintín. Lo sabemos por la tendencia de Milú a distraerse con las perritas que encuentra: una tendencia continuamente frustrada por Tintín y por las tramas de Hergé. Este perro despierta compasión, desgraciadamente honesto y atrapado en una red repugnante de machos humanos homosexuales.

Bianca Castafiore

El ruiseñor milanés es el único personaje femenino sólido y recurrente de la vida de Tintín, y su única amiga identificable. Una bruja donde las haya. Con su grueso cuello y su lunar, esta diva vanidosa y sobreinterpretada, dotada de una voz estridente, ama a Tintín de verdad. Es significativo que Bianca se niegue a recordar el nombre del capitán Haddock y le llame Maggot, Hammock y Havoc. Igual que el hecho de que Haddock deteste incluso su mera visión. Aunque quizá lo más relevante de todo es que Hergé, el creador de Tintín, detestara la ópera.

Peggy Alcázar

Muy lejos de ser una bruja, la única mujer de alguna remota importancia en la vida de Tintín es una marimacho total con rulos. Peggy Alcázar, la esposa del general Alcázar, malvada, bebedora, fumadora de puros y poseedora de un cabello llameante, podría perfectamente haber sido lesbiana.

Personajes secundarios.

En realidad, sólo puedo contar ocho figuras que se puedan identificar como mujeres (aproximadamente, el 2%) de la lista completa de unos 350 personajes entre los que se mueve Tintín a lo largo de su vida. No hay ninguna chica joven ni ninguna mujer atractiva en ninguna de sus aventuras.
Por favor, ¿qué más podía haber hecho Hergé para hacer visible el subtexto? Ustedes dirán, bueno, ¿y qué hay de algún lío amoroso de verdad, una auténtica relación homosexual, aparte de un arreglo doméstico de conveniencia con un viejo marinero?
Fíjense en Chang Chong-Cheng, el joven chino que conoce Tintín en 'El loto azul' cuando le rescata de perecer ahogado, y que más tarde se le aparece en sueños. Por él se dispone a dejar su vida y finalmente le rescata en Tintín en el Tíbet. En esta historia, Tintín oye hablar de un accidente de aviación y sueña que su amigo Chang se encontraba a bordo, pero ha sobrevivido. Se embarca en una odisea camino de Asia para encontrarle.
Sólo tres veces en su vida se ve llorar a Tintín: la vez que lo hace con más emoción es cuando se convence temporalmente de que su amigo Chang ha muerto. Pero Chang está vivo, según sospecha Tintín cuando encuentra el osito de peluche de éste abandonado en la nieve.
Chang ha sido secuestrado por el Abominable Hombre de las Nieves. Tintín le rescata. Esto, escrito justo después de que Hergé sufriera un ataque de nervios y se separase de su mujer —que es la historia de la que él se sentía más orgulloso— culmina un cambio en la imagen de Tintín que comienza en El loto azul.
Con el paso del tiempo, la actitud de Tintín evoluciona de ser la de un chovinista belga y un joven católico de mente estrecha a ser la de un buscador de la verdad, tolerante y pacifista, que abraza a un oso de peluche. En El loto azul, simpatiza con el Yeti solitario, ahora privado de la compañía (forzada) de Chang, e incluso se niega a llamarle el Abominable Hombre de las Nieves. Tintín ha visto con sus propios ojos la locura de tener prejuicios.
En la última e inconclusa historia de Hergé, Tintín y el Arte-alfa, al joven hasta se le ve como un pacifista que va en moto, con un escudo de la Campaña para el Desarme Nuclear en el casco.
El lapso temporal de estas historias, que va de 1929 a 1983, puede haber alterado la actitud de Tintín, pero nunca su apariencia. Sigue teniendo unos 16 años en todas ellas. Pero, como todos sabemos, los hombres homosexuales no envejecen como el resto. Probablemente, se hidrataba la piel.
Nunca lo sabremos. Si lo prefieren, piensen que lo que ocurre es que Tintín todavía no ha encontrado a la chica adecuada. O quizá sea sólo una etapa por la que está pasando. Pero, si esperan que un católico belga nacido en 1907 haya desenmascarado al héroe de su serie de tebeos superventas y le haya presentado como un activista gay o un icono homosexual, es que esperan demasiado. Hergé no era Andy Warhol (un gran admirador del dibujante, por cierto, como reveló en más de una ocasión). Pero Milú pudo verlo todo. Milú lo conoce todo. Y Milú no habla.

¿'NIDITO DE AMOR'?

Como explica Parris en su argumentación, la relación entre el capitán Haddock y el joven reportero se basa en un vínculo de complicidad y homosexualidad velada, más o menos visible desde el momento en que el primero invita a Tintín y a su perro Milú a compartir su casa de campo.

Fuente: El |Mundo
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