Thursday, March 19, 2009

 
Los amores de Lorca
Planeta publica esta semana 'Lorca y el mundo gay'

El hispanista Ian Gibson narra el drama del Lorca, enfrentado a una sociedad machista e intolerante, y desvela el amor que Lorca sintió por la joven Mª Luisa en su último libro 'Lorca y el mundo gay', que la editorial Planeta publica esta semana. Este amor «traumático y perdido» ha sido hasta el momento, el secreto mejor guardado de la biografía del poeta, según señala Ian Gibson.
Para escribir este libro, Gibson ha analizado minuciosamente todos sus escritos, desde su infancia y juventud hasta su muerte, para desentrañar las angustias y los anhelos del gran poeta granadino.
Así, Gibson rescata del pasado a los dos únicos amores femeninos del poeta, dos Marías Luisas: María Luisa Egea, hermana de uno de los contertulios de Federico en el Rinconcillo, el grupo de jóvenes creadores que se reunían en el café Alameda; y María Luisa Natera Ladrón de Guevara, nombre hasta ahora inédito en los estudios lorquianos, pasión breve surgida en Lanjarón.
Asimismo, el autor apunta las primeras inquietudes de Lorca ante el hecho de ser gay, como parece intuirse en una carta a Adriano del Valle escrita en mayo de 1918.
Años después, en la Residencia de Estudiantes, el poeta volvería a sentirse "incómodo" por su homosexualidad, en este caso frente a Luis Buñuel.



Su gran obsesión
Gibson nos habla también de dos relaciones con distinto final, las mantenidas con el poeta Emilio Prados y con el músico Gustavo Durán. Pero es Salvador Dalí quien se convirtió en su gran obsesión.
El pintor catalán, quien siempre negaría ser homosexual o haber tenido la tentación de serlo, sí se sintió inquieto ante la insistencia amorosa del poeta. El historiador analiza las claves sobre la relación que se vislumbran en uno de los poemas más célebres de Lorca 'Oda a Salvador Dalí'.
Uno de los episodios más insólitos en todo este proceso, tal y como se describe en el libro, es la única relación sexual mantenida por Lorca con una mujer, Margarita Manso.
Gibson también relata cómo en la Gran Manzana, el poeta conocerá los locales gay de Harlem y el mundo homosexual en las fiestas privadas. Allí nacerá uno de sus poemarios más célebres, 'Poeta en Nueva York', donde deja ver su protesta ante los marginados y aprovecha para reivindicar su propio sufrimiento.
El libro termina con un capítulo titulado 'Ultimo acto y mutis', en donde Gibson nos relata el último año de vida del poeta, 1936, fecha en la que escribe tres piezas teatrales: 'La casa de Bernarda Alba', 'Los sueños de mi prima Aurelia' y 'El sueño de la vida'. Inquieto tras conocer el asesinato de Calvo Sotelo, huye a Granada donde le espera su propia muerte, crimen en el que también tuvo un papel importante su condición de homosexual. Fuente: Ideal

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