Monday, July 13, 2009

 

El tiempo no para

A 19 años de la muerte de Cazuza, un grosso del rock brasileño. Quién era, qué pensaba

Se llamaba Agenor de Miranda Araújo Neto, pero todos lo conocían por Cazuza. Una de sus canciones –El tiempo no para– fue traducida al español por Gustavo Cordera y grabada en el primer álbum de la Bersuit, pero su nombre no es tan conocido en la Argentina como ese tema.
Cazuza fue uno de los tipos más grossos del rock brasileño. Sus canciones, elogiadas desde el inicio de su carrera por Caetano Veloso, que grabó Todo o amor que houver nessa vida, se siguen escuchando en las radios brasileñas y las saben de memoria personas de todas las edades. Lideró la banda Barão Vermelho, junto a Roberto Frejat, y fue parte de una generación que incluyó a músicos como Renato Russo, Cássia Eller y Ney Matogrosso. Fue de esos jóvenes geniales con una vida intensa y trágicamente breve. Tomaba mucho, en líquido y en polvo. Fue detenido más de una vez por posesión de marihuana.
Era bisexual y nunca quiso ocultarlo. Escribió algunos de los más importantes clásicos del rock brasileño y brilló en el festival Rock in Rio, el más importante de América del Sur. Empezaba el 85 y cantó Pro dia nascer feliz, festejando la vuelta de la democracia. En 1989, su álbum O tempo não pára batió todos los récords de su país, con 500 mil copias vendidas. Con ese mismo título, en 2004, Sandra Werneck e Walter Carvalho filmaron una película sobre su vida.En febrero de 1989, Cazuza había sido el primer artista brasileño en reconocer en público que tenía sida. Esta semana se cumplieron 19 años de su muerte, el 7 de julio de 1990. Tenía 32 años.

Aquí, Cazuza, con sus propias palabras:

SEXO. “Yo soy feliz sabiendo que el hombre difiere de los animales y de las plantas porque puede amar sin reproducirse, aunque al Papa no le guste. El hombre coge por placer. Entonces, puede ser hombre con hombre, mujer con mujer, con diafragma, con píldora, con lo que sea. La homosexualidad es así una cosa normal, al igual que la hétero o bisexualidad. El hombre puede amar independientemente del sexo porque no es un animal ni una planta” // “No me siento minoría, nunca lo sentí. Le tengo horror al gueto. Quiero vivir en un mundo diferente en el que todo el mundo conviva igual. No me gusta andar sólo con negros, sólo con judíos, sólo con putos. Me gusta vivir con todo el mundo junto. Me sentiría muy mal levantando la bandera de cualquier cosa que fuese específica, por lo tanto no quiero levantar la bandera de las minorías”. // “El mundo está caminando para una cosa mejor. Las minorías, los gays... hoy se habla de homosexualidad de una manera totalmente abierta. Conseguimos una vida mejor. Hoy la nueva generación ya coge con 15 años. En nuestra época, había más represión. Nosotros trajimos eso, esa libertad, para ellos”.

DROGAS. “En relación a la droga, por ejemplo, la posición de la ley es ridícula. Nunca se bebió tanto en los Estados Unidos como en los tiempos de la ley seca. Prohibir, ¿a quién le interesa? Para la mafia de Bolivia, de Colombia, de Brasil. En los tiempos de Freud, la cocaína se vendía en cualquier farmacia. Marihuana, los indios fumaron toda la vida”.

DIOS. “Si veo un cura, salgo corriendo. Pero los valores del cristianismo me gustan. Estoy contra la idea del pecado. Cristo propuso la duda, eso es maravilloso. Él dudó hasta el fin. Me parece fantástico porque la duda es creativa”. // “Los marginales están cerca de Dios. Toda oveja descarriada ama más, odia más, siente todo más intensamente; aunque yo mismo no me siento así. Tal vez sea más burgués de lo que transmito en mis canciones. Yo convivo con esas personas y lo que hago es una defensa de ellas”.

ROCK & ROLL. “Yo no enloquecí con los Beatles, no les daba mucha importancia, los veía como una cosa medio histérica. Pero los adoraba también. Cantaba “Help!” en una lengua que inventé... Sólo cuando pintó Caetano con “Alegría, alegría” me pareció que eso era moderno. Gal cantando “la cultura, la civilización, que se jodan”. Macalé y la “morbidez romántica” de Wally Salomão. El rock lo conocí a través de Caetano y de la Tropicália, Os Mutantes, Rita Lee, Novos Baianos. Con 13 años, yo estaba en Ipanema, como un fan, de lejos, tratando de presentarles unos porros, pero nadie pedía”. // “Lo extranjero llegó por los Rolling Stones, pero cuando Janis Joplin murió, yo ni sabía quién era. Recién supe dos años después, en 1972, cuando me expulsaron del San Ignacio, que es un colegio de curas, y fui para el Anglo-Americano, más liberal, donde escuchábamos a los Rolling Stones en el recreo. Entonces un amigo me mostró a Janis, que yo conocía por la televisión, entre una novela de Janete Clair y otra. Decía así: “Jimi Hendrix y Janis Japlin muertos por drogas. Para mí, era una cosa horrorosa, pero cuando escuché a esa mujer, descubrí que era genial. Ahí entendí lo que era el blues”.

FAMA. “Enfrentar el palco para mí es todo. Aflora un lado sensual medio incontrolable. A veces, entro con la pija dura, la cosa pinta antes de subir al palco... Otras veces, entro muriendo de miedo, pero cantando se afloja la tensión. Sin joda, es algo sensual. Fuera del palco, soy tímido, un pibito, me siento profundamente sin gracia. Pero en el palco soy un Superman, de ponerme la capa y salir volando”.

IDEOLOGÍA. “Cuando escribí ‘Ideologia’, no sabía lo que quería decir, fui a ver en el diccionario. Ahí estaba escrito que indica corrientes del pensamiento iguales y todo eso... La canción es muy pesimista, porque, en realidad, es la historia de mi generación, la de 30 años, que vivió el vacío. Es medio amarga, porque nosotros creíamos que íbamos a cambiar el mundo en serio y Brasil está igual. Da una enorme frustración”. // “Yo fui criado en plena dictadura, cuando no se podía decir eso o aquello, todo estaba prohibido. Una generación muy desunida. En los años 60, las personas se unían por la ideología: ‘Yo soy de izquierda, ¿vos sos de izquierda? Entonces somos amigos. Mi generación se unió por la droga: él es careta, yo tomo”.

SIDA. “Escribo en una tarde cenicienta y fría. Trabajo para espantar la soledad. Hoy asumí en público mi enfermedad. Estoy más liviano, más libre, pero todavía tengo muchos miedos. Miedo de volar, de amar, de morir, de ser feliz. Miedo de hacer análisis y perder la inspiración... Gano dinero cantando mis desgracias. Comprar una hacienda y tener hijos, tal vez fuese una manera de quedarme para siempre en la tierra, porque los discos se rayan y se quiebran”.

MUERTE. “Me siento libre, sin miedo de morir. La última vez que fui a una clínica, vi la cara de la muerte, entré y salí, no sé cómo. Está claro que no quiero morir, pero tampoco quiero sufrir. Ya pensé en el suicidio, pero ahora eso ni se me pasa por la cabeza. Hablé con el médico: si pasa alguna cosa conmigo, no quiero ver. Que me dé morfina, mucha morfina, quiero irme durmiendo”. // “Para mí, el amor es lo contrario a la muerte. Por eso no tengo miedo de morir. Yo estoy amando. Estoy amando a un hombre. Eso, para mí, es coraje. Y es contra la careteada”.
Por Bruno Bimbi en Critica Digital
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Comments:
Gracias por tu vida y estas palabras que tantos años después me ponen en contacto contigo. Con el misterio de este encuentro.
 
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