Saturday, October 24, 2009

 
De la vacuna contra el SIDA estamos todavía muy lejos


El 24 de septiembre una noticia captó la atención mundial: por primera vez una vacuna contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) había tenido éxito en un test. Por espacio de cinco años, científicos del Ministerio de Salud de Tailandia y del US Military HIV Research Program observaron cuánto ayudaba la vacuna a minimizar el riesgo de contraer el virus. El resultado estadístico: el medicamento –probado en 16.000 voluntarios- tuvo éxito casi en un tercio de las personas.
En la conferencia Aids Vaccine 2009, que tuvo lugar en París, los investigadores responsables del proyecto presentaron sus resultados como un paso adelante, sobre todo para la ciencia.
“Es posible desarrollar una vacuna”, aseveró Supachai Rerks-Ngam, del ministerio tailandés. Esta conclusión si bien es muy importante, resulta modesta, sobre todo porque difiere bastante de la noticia inicial, que había causado euforia.

Resultados modestos pero importantes

Para Jerome Kim -científico del programa estadounidense que ha acompañado la investigación en Tailandia- que la vacuna encontrada reduzca el riesgo es un paso, pero sólo eso. “Para que podamos usar el preparado, éste tiene que probar que es efectivo en un espectro más amplio. Nuestros resultados son más bien modestos”, declara Kim.
La vacuna había sido diseñada para el tipo de VIH más difundido en Tailandia, por lo tanto no está claro si será efectivo también contra los otros tipos. Además, el test se realizó con un grupo de bajo riesgo; no se sabe si en una población de alto riesgo de contagio la vacuna serviría. “Nuestros datos muestran claramente que esta vacuna no puede ser distribuida directamente a los sistemas de salud”, recalca Kim.
La combinación exitosa
Para este estudio –el más amplio que se ha realizado hasta el momento- se combinó dos preparados que existían hace ya tiempo y que se habían usado por separado, sin éxito. El primero se encarga de despertar y alertar al sistema inmunológico; el segundo incita a una reacción inmunológica ante la presencia del virus. El porqué de que en combinación sí surtan un efecto y por separado no, sigue siendo un enigma; no obstante, la investigación de Tailandia y el preparado -tras el cual está el consorcio francés Sanofi Aventis- abren una nueva perspectiva a la investigación.
“Antes de este estudio probamos con diferentes conceptos. Pero nunca habíamos dispuesto de una base para poder tomar decisiones claras. El estudio de Tailandia nos abre una puerta hacia caminos más racionales en la búsqueda de la vacuna”, dice Kim.

Una tarea muy difícil

Para el investigador inglés Steve Norley, que colabora desde hace más de 20 años con el Aids Vaccine Research Group del Instituto Robert Koch de Berlín, los científicos en realidad no saben por qué es tan difícil desarrollar la vacuna la vacuna para este virus del cual hay dos especies subdivididas en varios subtipos. El subtipo B está difundido especialmente en América del Norte y Europa; el C, en África y es responsable del 50 por ciento de las infecciones actuales.
Es el grado de variabilidad del virus del SIDA lo que hace que sea tan difícil controlarlo: „en una persona, el VIH varía más que la influenza en todo el mundo. Es decir: el objetivo de la vacuna es muy variable. Además, que una vacuna sea efectiva en un tipo del virus VIH no significa que lo sea en otro“, explica Norley. Con todo, en su opinión, el mayor logro del equipo de Tailandia no es haber encontrado una cura, sino es haber probado que se puede desarrollar un compuesto para protegerse, así como de la tuberculosis o la gripe.

La prevención sigue siendo el mejor camino

Diariamente se contagian unas 7.500 personas con este virus y se suman a los 33 millones de infecciones existentes. Dos tercios de ellos viven en el sur del continente africano; más del 70 por ciento de las muertes por SIDA ocurren al sur del Sahara. Wolfgang Preiser, virólogo de la Universidad Stellenbosch en Sudáfrica, tiene ante la vacuna una postura más bien escéptica: “Pasarán todavía diez o quince años antes de encontrar una vacuna adecuada. Hasta eso, lo único que sirve es la prevención”. Por su parte, Francoise Barré-Sinoussi, investigadora francesa codescubridora del virus en 1983 y quien por ello, junto con Luc Montagnier, recibió el Premio Nobel de Medicina en 2008 - sigue con interés la presentación de los resultados de Tailandia.
“El estudio deja claro que los mejor protegidos son los que tienen comportamientos de bajo riesgo, Para estar protegido contra un contagio, no se puede apostar todo a una sola carta. Hay que combinar varias medidas preventivas. La vacuna es sólo un camino más. Los métodos clásicos no pueden ser descuidados: el uso de condones y evitar comportamientos peligrosos por ejemplo. Además se ha demostrado que la circuncisión masculina ofrece cierta protección“, declara Barré-Sinoussi en cuya opinión los buenos resultados del estudio tailandés–accesibles por la red- servirán de estímulo en la búsqueda de una vacuna. „Exhortamos a los científicos de todo el mundo a hacernos propuestas de cómo proseguir“, concluye Supachai Rerks-Ngam.

Fuente:Deutsche Welle
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