Sunday, October 18, 2009

 
Vírgenes' transexuales


Coronas de virgen con forma de pene. Preservativos a imagen y semejanza de brocados sobre túnicas de santos. Mortales con el trasero al aire arrodillados ante apariciones divinas...
Esta es parte de la escenografía empleada en la elaboración de un "calendario laico", un documento gráfico reivindicativo con el que, pese a lo paradójico de su temática, un grupo de transexuales solicita la sustitución de las festividades religiosas por celebraciones sociales. Donde siempre ha puesto que el 25 de diciembre es Navidad, que se coma turrón por el Día Internacional de la Democracia, con la provocación como catalizador del cambio.
Cada mes del año se ilustra con una interpretación libre de una escena extraída del imaginario católico, principalmente apariciones de la virgen que llevan menos ropa que en los modelos originales o mucho más maquillaje. En marzo, tras un tuneado de 'La anunciación' de Botticelli, María luce zapatos de tacón rojo pasión, medias de rejilla y mantilla de encaje por todo vestido (con permiso del cordón estratégicamente anudado al vientre que disimula sus vergüenzas).

El año de la visibilidad

A todas las imágenes femeninas extraídas de pinturas religiosas le ponen carne y hueso en la recreación fotográfica laica transexuales, porque con el calendario también se busca hacer de 2010 el año de la visibilidad de este colectivo. Al arcángel San Gabriel y a los pastorcillos les prestan su identidad gays y osos, su versión con barba y vello corporal.
¿Y no es un contrasentido criticar la omnipresencia religiosa y la negación de la homosexualidad por parte de la iglesia haciendo uso de sus iconos? "Precisamente la idea del arte transgresor es romper los esquemas y los de nuestra generación son los de una educación desde la óptica católica", justifica Juan Antinoo, el fotógrafo que ha realizado el calendario a instancias del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam).
Consciente de que su trabajo se puede denostar por irreverente, el artista venezolano tiene preparada su defensa: "No es algo que me preocupe. Lo que verdaderamente me preocupa es que llegue el mensaje, que es la importancia del uso del preservativo".

La ironía como hilo conductor

En todo caso, Antinoo sostiene que el hilo conductor del calendario, como de buena parte de la obra de temática homosexual que ha realizado, ha sido la ironía esquivando la entrada en el terreno de la vulgaridad. "Son interpretaciones de imágenes religiosas, no copias. Sinceramente creo que nadie debería ofenderse por ello", añade.
Los preservativos (rojos, azules, verdes...; con forma de collar, haciendo las veces de una minifalda...) son el atrezzo constante de enero a diciembre. Justo antes de que se acabe el año aparece con los pechos al aire una virgen que ha perdido toda su casta vestimenta en la transposición desde la versión original dejando al aire una cadera con un tatuaje del conejito de Playboy.
Junto a los detalles provocativos, el toque de hilaridad: la bola del mundo que sostiene la Negreta (la patrona de Cataluña) se ha transmutado en una bola de espejos típica de las discotecas de los 70. Y en la recreación del momento en el que la virgen de Fátima se aparece a los tres pastorcillos, ahora osos barbudos, uno de ellos ha llegado al papel fotográfico vestido de fallera (¿?), con su ensaimada a la oreja incluida.

La polémica, un imán para Antonelli

Ésa es la escena que ha protagonizado en el calendario laico la mítica Carla Antonelli, reconocida activista de los derechos de los homosexuales. Vestida en la foto de pies a cabeza, tocada a su vez por una corona fálica, la artista canaria relata que aceptó prestar su imagen a la causa tras sopesar que probablemente generaría polémica.
"Me hice el siguiente planteamiento: ¿por qué una mujer transexual no puede representar un icono religioso al que han dado vida otros tantos actores y actrices a lo largo de la historia? Negarme a hacerlo sería interiorizar los propios principios discriminatorios que quiere cargar la gente contra nosotros", alega.
Antonelli, como todos los modelos que han posado para el objetivo del fotógrafo, no ha cobrado por este peculiar trabajo. Se colocaron 500 ejemplares del calendario en las celebraciones de junio del Orgullo Gay a modo de experiencia piloto y ahora se han tirado otros 10.000 ejemplares. En una librería de Chueca temen que la venta sea un fiasco por la «irreverencia" de su contenido.

Fuente: El Mundo
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