Sunday, January 03, 2010

 
Los nueve escalones


El Top del cine estrenado en 2009 no alcanzó al Ten, quedó en nueve. Como siempre, se hace cuesta arriba encontrar diversidad en las pantallas de los estrenos semanales, pero la oferta subió un poco y, comparada con los últimos años, es casi un ascenso inesperado para cerrar la década.

Criatura de la noche, Tomas Alfredson

Basado en un best seller fantástico, Alfredson filma la historia de una vampiresa trans que se enamora de su vecino, en una historia de amor tan oscura como tierna, donde la imagen de una genitalidad infantil enigmática está entre lo más desafiante que el cine diverso alguna vez haya espiado. El amor queer al primer mordisco.

Del tiempo y la ciudad, Terence Davies

Nada más poéticamente camp que la visión retrospectiva sobre el Liverpool de su infancia y juventud que Terence Davies, el Manuel Puig británico, hizo en el documental lírico Del tiempo y la ciudad. De la clase obrera a realeza ida y vuelta, pasando por el arte pop genuinamente inglés, medio siglo por los ojos más sofisticados del cine inglés queer.

El último verano de la Boyita, Julia Solomonoff


Relato de iniciación y pérdida de la inocencia sobre la relación de Josefina y Mario, dos niñxs a la deriva del campo argentino, la segunda película de Solomonoff indaga en cuestiones de género, educación, procesos biológicos, amor y desconcierto, sin subrayados aleccionadores, sino manteniendo la coherencia del punto de vista infantil.

Vil romance, José Campusano


No es poco conseguir que el retrato de una pareja gay marginal se transforme, sin querer, en una síntesis de ciertos problemas actuales de la diversidad sexual. Vil romance, además, desarrolla una estampa hasta ahora inédita de la deriva homoerótica suburbana, discutiendo sin pudores la cotidiana relación con la sexualidad.

Al otro lado, Fatih Akin

El romance lésbico entre Nurgül Yesilçay y Patrycia Ziolkowska permite salir de la repetida figura de la lesbiana chic para crear un retrato pasional de mujeres en lucha por la justicia social, con algunos trazos gruesos, pero con una fuerza política genuina. Y en la presencia de Hanna Schygulla parece haber una reminiscencia fassbinderiana que sobrevuela la película.

Diabólica tentación, Karyn Kusama


Puede ser que sólo sea otro cliché de la lesbiana chic como monstruo, pero lo cierto es que el beso entre Megan Fox y Amanda Seyfried está entre lo más caliente del año. El infierno es una adolescencia bi con las hormonas en estado de ignición. Y la colaboración entre Diablo Cody, la guionista de La joven vida de Juno, y la directora de Girlfight y algún capítulo de The L Word no iba a ser algo pacato.

Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar


Almodóvar nunca se fue, pero a veces se pierde en su laberinto de pasiones. Acá encontró un camino posible para lograr hacerse cargo de su pasado camp con inteligencia, reflexionar sobre el presente gay español y, de paso, también entregar un melodrama lacrimógeno de esos a los que nos tiene mal acostumbrados.

Milk, Gus van Sant

Al recorte biográfico del activismo de Harvey Milk se le debe reprochar una visión misógina, invisibilizando la importancia de las mujeres en la cultura Glttbi de su época. Además tiene un sabor agridulce, principalmente porque se vuelve más pudorosa de lo recomendable. Sin ser conformista, al menos se dice y se muestra más diversidad que la mayoría del cine estrenado comercialmente.

Vicky Cristina Barcelona, Woody Allen


Desde Manhattan, Allen flirteó con el lesbianismo en sus películas, pero ahora se metió de lleno en la cuestión. ¿Pura fantasía masculina o genuina sensibilidad diversa? La respuesta es bastante difícil, pero lo cierto es que en tierra española, y con la decisiva inclusión de Penélope Cruz, su melodrama sexual parece picado por el bicho almodovariano.

Fuente: Página/12
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