Wednesday, February 17, 2010

 

Princesas poco inocentes

Incesto, sexo, homosexualidad, racismo… A priori parecen temas que difícilmente se podrían tratar en una serie de dibujos animados. Exactamente, a priori, porque La casa de los dibujos, una serie de animación para adultos de Comedy Central, no sólo utiliza estos temas como eje central de sus guiones, sino que traspasa los límites, y de qué manera, de lo políticamente correcto con un humor bastante negro… o como diría uno de sus personajes: “bañado en pudin de chocolate”.
“Amo el racismo”, dice Puerquísimo Chancho en el primer episodio de la serie, después de que Clara, una sátira de las princesas Disney, trate a una joven negra como si fuera su sirvienta, por el mero hecho de ser afroamericana.
Criticada negativamente por muchos y venerada por otros tantos, La casa de los dibujos es una parodia de los muchos realitys que campan a sus anchas en la televisión, sobre todo Gran Hermano. Pero esta sátira va más allá, porque los personajes del falso reality animado son a su vez otra paradia de otros dibujos animados.
Así Capitanazo es una sátira de Superman; Xandir, un afeminado Zelda, Ling-Ling equivale a Pikachu, uno de los pokemon de la popular franquicia de videojuegos; Lulú D’Cartón es una caricatura de Betty Boop; y así hasta ocho personajes que se interrelacionan en un casa vigilada por más de un millón de cámaras.

¿Dios tiene experiencias gay?
La casa de los dibujos no respetó a nadie: ni a la Iglesia, ni a enfermos mentales, inválidos, niños explotados, etc. Y decimos respetó porque la serie fue cancelada a finales de 2007 después de tres años en antena y numerosas críticas. Aún así la ficción, que contó con 36 episodios en total, sigue viva en internet a través de numerosas páginas que ofrecen sus episodios en streaming o foros que piden la vuelta de la serie.
Una de las escenas que más críticas suscitó y provocó mayor impacto en la audiencia fue una que en la que aparecía Dios en un confesionario admitiendo que amaba a los gays. Y por si no fuera demasiado atrevimiento, segundos después aparecía un pene en la pantalla con el que el todopoderoso se ponía a hablar y jugar.
Disney tampoco se libró del humor descarado de la serie animada. Para ello cariturizó a una de sus princesas (principalmente La sirenita) a través de Clara y aprovechó para criticar el conservadurismo y fanatismo religioso en EEUU. Esta peculiar princesa, fuertemente homofóbica, aparecía en el primer episodio besando a otra concursante demostrando así la hipocresía existente en la sociedad americana.
La ficción también contó con cameos de otros personajes animados como Los Picapiedra, South Park, Pacman, Los Simpson, y así hasta un largo etcétera; que fueron aprovechados para criticar precisamente a alguna de esas series.
De hecho el próximo abril La casa de los dibujos volverá en forma de película y en uno de los trailer que ya circulan por la web, los creadores del show se vanaglorian de ser mucho más irreverentes y descarados que South Park. "En la historia de la telerrealidad animada sólo un programa puede ser emitido como ofensivo: La casa de los dibujos". Ver trailer de la película aquí

Fuente: El Confidencial

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